Parque del Amor en el distrito de Miraflores
Cuando observando el mar tu suspiro se va tomado de la mano con la brisa marina, y el sol se convierte en la imagen de una persona en especial, es cuando toca reconocer que estás dentro de los dominios del amor y que tu camino desde aquel momento empieza a depender de él. Son éstas cuatro letras las que convierten al "idiota en ladino, y al ladino en idiota". Alguna vez me dijeron que el amor no da de comer pero "sí te alimenta el alma y llena de motivación tus días para conseguir lo que necesitas", respondí. El amor es la mejor vitamina del ser humano.
El amor es mágico: te cautiva, te hace volar, te ilumina la vida, te cambia los días; te ayuda a reconocer algo nuevo en lo mismo que hasta ayer solo era monotonía. También el amor es dolor, lágrimas, días grises, confusión. Es un revoltijo de sentimientos encontrados, tan bellos y enigmáticos como las entrañas de la inmensidad oceánica.
Por amor muchos se convierten en héroes: lo arriesgan todo, y si pierden no se detienen para lamentarse, siguen adelante estoicamente. A otros los deja como despreciables lacras, basura hedionda, absolutos cobardes por enamorarse de otra vida y abandonar a quien esta a su lado. Los inquisidores ojos de la sociedad siempre suelen tener un cartelito listo para colgárselo.
En el complejo mundo del amor nadie tiene la verdad absoluta: todos tienen la razón, y todos a su vez están equivocados. Por él las neuronas se te pueden desquiciar; soplarte al oído que ya es hora de partir, de adelantar la despedida. También se convierte en esa voz divina que te resucita como a Lázaro; te despeja la mente de aquellos nubarrones que empañan tu sendero hacia la felicidad.
"Cada persona que habitó en mi vida, ahora reconozco, solo fue una pequeña velita misionera alumbrándome una parte del corazón, porque cuando tú llegaste me iluminaste hasta el alma", le repito a mi pareja. Pero en el pasado –antes de conocerla- también llegué a sentir el duro golpe que este sentimiento suele dar, llegando a decir a la mujer de entonces: "Amarte tanto fue mi peor error, porque de tanto sentirte amada se te olvidó amarme". Un día puede ser el más letal de los venenos, y al día siguiente el más estupendo de los vinos; así es el amor.
A veces pienso que el amor es un idioma complejo de entender y que solo se le sobreentiende, una palabra cuyo significado real es difícil de encontrar. Enarbolándolo como única bandera se unen personas del mismo sexo –aunque esto lo vean mal ciertos tramitadores del omnipotente-, algunas se enamoran de otras ya en matrimonio, otras se saltan la abismal diferencia de edad. El amor es un antiguo jeroglífico complejo de descifrar con certeza.
Si habita en el corazón, el cerebro o en el alma ya que importa; el amor es como un Dios: no puedes tocarlo más sí sentirlo muy dentro de ti. Por eso creo que es mejor sentarse tranquilo en éste coche que él conduce, y otear desde la ventana el horizonte incierto, confiando que al final terminará llevándonos hacia la felicidad, aunque la felicidad duela encontrarla.
Para ella, en este mes del amor y la amistad: "¡Tú eres el amor!... Si no existieras no podría inventarte porque significa que estaría muerto".
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